Europa está muy alejada de los ciudadanos

Europa Espe

El Parlamento Europeo acaba de conceder el premio «Ciudadano Europeo 2013» a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Ese premio, con tan rimbombante nombre, se concede, según dicen los que lo han otorgado, para reconocer «la tarea de las personas u organizaciones excepcionales que luchen por los valores europeos y promuevan la integración entre ciudadanos y los Estados miembros».

Esa plataforma, que se autoproclama representante de aquellas personas que constituyeron una hipoteca con su banco y que ahora no pueden hacer frente a sus gastos, tiene como líder a una persona que ha reconocido que nunca constituyó hipoteca alguna. Esa plataforma se ha dado a conocer y se ha hecho famosa por atacar sin tregua a los políticos del Partido Popular, que, aunque los de la plataforma no quieran enterarse, representan democráticamente a la mayoría de los españoles.

Sus ataques no se han limitado a expresar posibles críticas jurídicas, políticas o económicas a las posiciones que el Partido Popular ha tomado en este campo, sino que también han incluido los insultos personales, el acoso a los familiares de los políticos populares, aunque sean niños, el cerco de sus viviendas, el empapelamiento de las puertas de sus casas o incluso el incendio de la puerta de una de ellas.

Borrachos de un sentimiento de superioridad moral que da miedo, convencidos de que son los representantes de la Bondad en la tierra, los que acuden a las acciones de acoso violento (sí, sí, violento, porque violencia es chillar en la puerta de la casa de cualquier ciudadano para insultarle en presencia de sus hijos pequeños) y su líder han protagonizado unos episodios de desprecio al Estado de Derecho y a la democracia que son repudiables.

Pues bien, a estos señores que chillan a los niños el Parlamento europeo les acaba de premiar porque, según los diputados allí sedentes y cobrantes, constituyen una organización excepcional en su lucha por los valores europeos y en favor de la integración de los ciudadanos. Como esperpento no está nada mal.

Esta noticia ya sería suficiente para provocar la indignación de cualquier europeo consciente de que los valores en que se sustenta la idea de Europa son la libertad, la dignidad de las personas, la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, la propiedad, el Estado de Derecho y el imperio de la ley. A mí, además, esta disparatada noticia lo que me ha provocado es indignación, al comprobar, una vez más, cómo las burocracias y las instituciones bruselenses están absolutamente alejadas de los ciudadanos.

Cuando Margaret Thatcher era acusada de ser antieuropeísta, razonó con enorme precisión que, en primer lugar, nadie como Inglaterra había defendido de verdad a lo largo de la Historia los auténticos valores de Europa frente a los totalitarismos, que, curiosamente, habían nacido y crecido en el continente. A continuación, «La Dama de Hierro» argumentó que la democracia exige siempre un constante control de los representantes por parte de los representados para que el Estado esté siempre al servicio de los ciudadanos y nunca los ciudadanos al servicio del Estado. Para concluir que no estaba dispuesta a aceptar que, después del esfuerzo que había hecho para reducir el intervencionismo del Estado en Inglaterra, vinieran los burócratas de Bruselas, mucho más ajenos y lejanos a la realidad de Gran Bretaña, a intervenir con sus normativas y directivas en la vida de los ingleses.

Este premio es otra magnífica demostración de que los temores de la señora Thatcher estaban más que fundados. Los parlamentarios europeos, desde esa lejanía absoluta que los separa de los ciudadanos que les pagamos sus suculentos sueldos, han demostrado que no saben de lo que hablan o, en caso de que sí lo sepan, que no tienen el mínimo respeto por esos valores europeos, que grandilocuentemente citan para justificar esta tropelía y para cultivar la conciencia de que ellos también son muy buenos porque sufren cuando ven que hay familias que, por las razones que sean, ya no pueden hacer frente al pago de sus hipotecas. Aunque a la hora de ofrecer soluciones reales a este problema real sólo se les ocurra premiar a los que atacan a los representantes electos del Partido Popular.

Sobran muchas instituciones políticas y burocracias que los ciudadanos tienen que sostener con sus impuestos, desde luego. Pero creo que va siendo hora de pensar que entre las que podrían ser reducidas drásticamente están algunas de las europeas. Este premio a una plataforma que se ha especializado en acosar a los políticos del partido que representa a la mayoría de los españoles demuestra cómo en algunas de esas instituciones nos toman a los ciudadanos españoles por el pito del sereno.