Referéndum bolivariano

No es la hora de los tramposos, ni de los aprovechados, ni de oportunistas, ni de los que buscan sacar el máximo provecho personal o partidista de esta situación inédita en casi cuarenta años

referendum-bolivarianoDespués de los resultados de las Elecciones del 20-D todo el mundo es consciente de que la formación de una mayoría sobre la que pueda sostenerse un gobierno estable va a ser una tarea complicada y difícil, que va a poner a prueba la capacidad de diálogo, la generosidad, el sentido del Estado y el patriotismo de todos los líderes de los partidos con representación parlamentaria.

No es la hora de los tramposos, ni de los aprovechados, ni de oportunistas, ni de los que buscan sacar el máximo provecho personal o partidista de esta situación inédita en los casi cuarenta años de democracia.

Por el contrario, como digo, es la hora de la generosidad, es la hora del sacrificio personal o de los intereses del partido, es la hora del patriotismo, en suma, para saber cuál puede ser la combinación de gobierno que mejor puede atender las aspiraciones de los españoles expresadas por sus votos el pasado día 20.

Por eso utilizo la palabra patriotismo, una palabra llena de significados positivos, que, sin embargo, es pronunciada muy pocas veces por los políticos.Como si les diera reparo hablar de la Patria, que no es otra cosa que el conjunto de todos los españoles de hoy, que, además, se sienten herederos de los mejores españoles del pasado. Patriotismo hoy es olvidarse de los intereses personales más inmediatos y pensar en los intereses del resto de los españoles. Porque todos los partidos tienen que saber que son más los españoles que no les han votado que los que les han votado.

Pablo Iglesias, con un desparpajo que no tiene justificación en los votos obtenidos, se ha apresurado a exigir una serie de cambios constitucionales

En este sentido, resulta especialmente llamativa la actitud de Pablo Iglesias, que, con la marca Podemos y las otras marcas asociadas, ha obtenido 69 diputados (¿es necesario que recuerde que el Congreso tiene 350 escaños?), y que, desde el minuto siguiente al cierre de las urnas, está planteandocondiciones a todo el que se quiera acercar a sus nuevos diputados y a todo el que pretenda utilizar esos 69 votos –que, por otro lado, no está claro que sean un todo homogéneo- para formar una mayoría de gobierno. Que, por cierto, sólo es el PSOE.

Esa fatuidad y esa prepotencia que está exhibiendo Pablo Iglesias son, evidentemente, una muestra palpable de lo contrario del patriotismo y una demostración descarada de ese oportunismo, ese sectarismo y ese aire mesiánico que son algunas de las señas de identidad de Podemos y sus asociados.

Pablo Iglesias, con un desparpajo que no tiene justificación en los votos obtenidos, se ha apresurado a exigir una serie de cambios constitucionales, entre los que se encuentra, por ejemplo, el de permitir referéndums de autodeterminación en los distintos territorios de España. Sin determinar, eso sí, dónde va a poner el límite a esos referéndums, lo que no deja de ser una manifestación de su oportunismo y de la falta de seriedad y de profundidad de sus exigencias.

Pero no voy a referirme aquí a todas sus pretensiones, sino sólo a una de las condiciones que está poniendo encima de la mesa para llegar a acuerdos con él: la de la implantación de lo que llama el referéndum revocatorio. Esto del referéndum revocatorio puede sonarles bien a algunos. Se trataría de que, a los dos años de mandato de cualquier presidente del gobierno, se pudiera someter su gestión a un referéndum para que, si el resultado es negativo, tuviera que renunciar. Lo que pasa es que esa ocurrencia de Iglesias no es nueva, es una copia de su admirado Comandante Chávez, el inventor del comunismo del siglo XXI, esa mezcla de castrismo y populismo que ha conseguido arruinar, como bien dice Felipe González, uno de los países más ricos del mundo.

Parece mentira que, a pesar de que eso del referéndum revocatorio sea mercancía averiada, Iglesias se atreva a ponerlo como condición previa

Chávez también prometió ese tipo de referéndum para llegar al poder. Y cuando los opositores a su régimen entre 2002 y 2004 quisieron solicitar que se llevara a cabo, se encontraron con que, en la línea del estalinismo más depurado, a los firmantes de la solicitud se les exigió su firma y su número de cédula personal (DNI), y la consecuencia fue que los firmantes fueron fichados, perdieron sus trabajos y hasta los créditos que tenían con los bancos. Y por supuesto, Chávez llegó a manifestar en uno de sus inefables discursos que, aunque hubiera un 90% de la población en su contra, él no se iría.

Todo esto se puede contemplar en un documentado vídeo de la periodista española Yael Farache, que ha vivido muchos años en Venezuela, colgado en su blog “Acapulco70”.

Parece mentira que, a pesar de que eso del referéndum revocatorio seamercancía averiada desde su origen bolivariano, Iglesias, con esa petulancia de quien se tiene superior moralmente a todos los demás, se atreva a ponerlo como condición previa para cualquier pacto.

Por eso, hay que ver el vídeo y saber qué es lo que de verdad quiere decir Iglesias cuando dice “referéndum revocatorio”.