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14

oct

26

Quieren ir hacia un régimen bolivariano. Si no, que lo desmientan

Por Esperanza Aguirre

la foto-4Podemos o Pablo Iglesias han presentado una querella criminal contra mí y la Ley les obliga a presentar un acto de conciliación previo. No creo que se quiera conciliar porque lo que quiere es que yo le pague 100.000 euros por haber reproducido en un comentario editorial en La Cope el día 1 de julio los titulares de algunos de algunos de los periódicos de máxima difusión de este país, en concreto El Mundo y El País. 

Estos son los titulares:

El País:  “Una fundación próxima a Podemos recibió 3,7 millones de Venezuela”.

el paisel pais 2

 

 

 

 

 

 

 

El Mundo: “Pablo Iglesias ayudó a la red de apoyo a los presos de ETA”. La ilegal Herrira lo consideraba su “referencia” en Madrid y tenía su móvil y mail. El líder de Podemos participó en un mitin”. 

el mundoel mundo 2

¿Le ha puesto también querella a los periódicos? A lo mejor ha enviado una carta a los periódicos, han rectificado y no me he enterado.

Que yo recuerde es la primera en treinta años que estoy en política que una cuestión ideológica en lugar de dirimirse con un debate,- yo había ofrecido además a ir a La Tuerka a debatir ideológicamente-, quiera solventarlo con una querella en la que me piden 100.000 euros. A él, que me ha llamado a mí “corrupta”, le voy a pedir 500.0000 euros pero se los voy a dar la Orden de San Juan de Dios, que es la que está cuidando del ébola en África.

A mí me parece que esto no tiene precedente. Este señor quiere que le pague 100.000 euros por reproducir los titulares de las portadas de algunos de los periódicos de más difusión en un comentario editorial que se llamaba “Lo que hay que saber de Podemos“. Porque lo que tenemos obligación de hacer los políticos es que los ciudadanos sepan qué pensamos.

Es la primera vez en España que se le pone una querella a un político por reproducir lo que se dice en los periódicos. Esto es propio de los regímenes comunistas. El jefe de la oposición en Venezuela, Leopoldo López, está en la cárcel y su mujer está estos días en España pidiendo ayuda para que salga. A María Corina Machado le rompieron la nariz en la tribuna del parlamento y le han quitado el escaño.

Esto es lo que quieren ellos, la “nueva constituyente” que llaman. Quieren acabar con el régimen de libertades formales que tenemos en las democracias occidentales. Lo que quieren es ir a un régimen bolivariano.

Esto es lo que reproduje y si no es verdad, que lo desmientan. Pero no a mí, sino al periódico que lo decía.

 

13

oct

15

Heroicos médicos y enfermeras

Por Esperanza Aguirre

medicos

La aparición en Madrid del primer caso de contagio por el virus del ébola fuera de África en la persona de una auxiliar de enfermería, Teresa Romero, ha provocado una lógica alarma social y una catarata de comentarios y de opiniones, no todas afortunadas, y algunas, claramente censurables. La mayoría de esos comentarios y declaraciones se han dedicado a criticar, con más o menos conocimiento de causa, las actuaciones de las autoridades. Es bastante comprensible que el miedo a lo que pudiera ser una expansión de la enfermedad en España haya desatado esas críticas, aunque algunas de ellas sean claramente injustas, y otras, injustificadas.

Es verdad que en España podemos cometer muchos fallos y que puede haber muchas cosas susceptibles de ser mejoradas, pero mientras haya personas como estos médicos, enfermeras y auxiliares podemos mantener el optimismo en el futuro de nuestra Nación.

Sin embargo, en medio de tantas declaraciones y opiniones he echado de menos que se levanten más voces que, en vez de fijarse en los aspectos negativos, pongan el acento en todo lo que las actuaciones de los protagonistas principales de este asunto –médicos, enfermeras y otro tipo de personal sanitario– tienen de positivo e incluso de heroico. Y cuando califico de heroico el comportamiento de muchos de estos médicos, enfermeras y auxiliares, como Teresa Romero, no estoy exagerando lo más mínimo. Al contrario, creo que todos los españoles hemos adquirido una deuda de gratitud con todos ellos, que solo podremos pagar reconociendo siempre que su comportamiento ha sido y sigue siendo ejemplar y heroico.

Empecemos por los dos sacerdotes y misioneros españoles que están en el origen de todo este episodio al haber sido trasladados a España en busca de una curación que, desgraciadamente, no se consiguió: el toledano Miguel Pajares, experto en enfermería, que había contraído la enfermedad en Liberia, y el leonés Manuel García Pajares, médico él mismo, que la había contraído en Sierra Leona. Los dos presentaban una larga e impecable biografía de entrega a los demás, y en especial a los más desfavorecidos de la Tierra. Contrajeron el ébola por estar, precisamente, en primera línea para ayudar a los ciudadanos de esos pobres países, azotados por esta terrible enfermedad. Sus vidas deberían ser un modelo para todos, y especialmente para los más jóvenes. En un mundo como el nuestro, en el que se habla mucho de valores pero se cultivan demasiado poco, ejemplos como el de estos dos misioneros, capaces de dar su vida para mejorar las de los demás, deberían estar mucho más presentes y se deberían ponderar y tener mucho más en cuenta.

Pero no son los únicos héroes de este episodio. También lo son los médicos, enfermeras y auxiliares que los atendieron. Se presentaron voluntarios para tratar a los misioneros enfermos repatriados y para intentar curarlos, aun sabiendo que el riesgo de contagio nadie puede garantizar que esté eliminado del todo. Estos médicos y enfermeras madrileños que atendieron a los misioneros, como los que ahora están atendiendo a su compañera Teresa Romero y a los demás ingresados en el Carlos III por tener algún síntoma sospechoso, pertenecen a ese selecto grupo de profesionales que, a lo largo de la historia, han ayudado a sus semejantes en la enfermedad y, además, han hecho progresar la medicina gracias a su trabajo y su generosidad, aun con riesgo de sus propias vidas.

Ellos, con Teresa Romero en primer lugar, también merecen nuestro agradecimiento sin reservas, y, además, su comportamiento abnegado y generoso se ha hecho acreedor del reconocimiento unánime de todos los ciudadanos.

Es probable que en la gestión de toda la crisis provocada por la aparición de un caso de contagio se hayan cometido errores por parte de los responsables políticos o de los propios profesionales de la medicina. Errores que habrá que identificar y responsabilidades que habrá que depurar. Pero, al mismo tiempo, de lo que no me cabe la menor duda es de que, desde que en el mes de agosto un avión medicalizado fue a Liberia a recoger al misionero Miguel Pajares y hasta hoy, han sido muchos los médicos, enfermeras y auxiliares que han tenido y están teniendo un comportamiento ejemplar, abnegado, valiente, generoso y heroico. Esa es la mejor enseñanza positiva que podemos y debemos sacar de este episodio. Es verdad que en España podemos cometer muchos fallos y que puede haber muchas cosas susceptibles de ser mejoradas, pero mientras haya personas como estos médicos, enfermeras y auxiliares podemos mantener el optimismo en el futuro de nuestra Nación.

6

oct

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Nuestros padres mintieron

Por Esperanza Aguirre

nuestros padres

El 27 de septiembre de 1915, en el curso de la batalla de Loos, otra de las terribles, absurdas y mortíferas batallas de la I Guerra Mundial, desparecía en combate el segundo teniente de los Irish Guards, John (Jack) Kipling. Hacía apenas un mes que había cumplido 18 años y era hijo, el único hijo varón, de Rudyard Kipling, que para entonces ya era una de las glorias vivientes de la literatura inglesa (en 1907 había sido el primer escritor británico en obtener el premio Nobel de Literatura). Aquella muerte trastornó para siempre la vida de Kipling, que dedicó a su desaparecido hijo Jack algún poema especialmente emocionante. Al acabar la contienda, redactó un estremecedor epitafio dedicado a su hijo, pero también a tantos chicos jovencísimos que, como él, habían perdido la vida en aquella guerra incomprensible: «If anyone asks why we died/ Tell them, because our parents lied» («Si alguno pregunta por qué hemos muerto/ diles, porque nuestros padres mintieron»).  Continuar →

30

sep

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Leguina y sus «diez mitos del nacionalismo catalán»

Por Esperanza Aguirre

Creo que hay pocas personas en España que tengan una trayectoria más dilatada de dedicación a la política que la que puede presentar Joaquín Leguina. Desde su juvenil compromiso antifranquista en la clandestinidad de los tiempos de la dictadura hasta la incesante labor que ahora lleva a cabo con sus artículos, su palabra y sus libros, todo –o casi todo– en la vida de Joaquín Leguina ha sido y es hacer política. Sin exagerar, podemos hablar en su caso de medio siglo de intensa y constante actividad política, entendida esta en su sentido más noble, que no es otro que el de buscar las mejores respuestas a las necesidades y legítimas aspiraciones de los ciudadanos.  Continuar →

23

sep

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Podemos como síntoma

Por Esperanza Aguirre

Una de las novedades que nos está proporcionando el inicio del curso político es la publicación de encuestas que señalan que la intención de voto a Podemos sigue creciendo con respecto a los ya buenos y sorprendentes resultados que obtuvo en las elecciones europeas de mayo. Digo sorprendentes porque ninguna encuesta previa de entonces había sido capaz de detectar la magnitud de su éxito. Ahora hay encuestas que llegan a colocar a este movimiento muy cerca del PSOE como segunda fuerza política de España. Y en Madrid parece que ya lo sería, según algunos de estos sondeos.  Continuar →

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